“Una metamorfosis continua en la que cada personaje guarda un fragmento de memoria. Repertorio para Habitar la Soledad arrastra al espectador y lo pone frente a la extraordinaria vitalidad del teatro latinoamericano”.

Repertorio Para Habitar la Soledad

Desde los primeros segundos, la escena atrapa al público. El espacio que separa las gradas del escenario es muy reducido, y el espectador se siente parte de cuanto ocurre en escena. Estamos al aire libre, y desde el Campazzo San Sebastiano llegan, de vez en cuando, las voces de quienes pasean en la templada noche veneciana.

El 2 de julio de 2026, Repertorio para Habitar la Soledad se presentó en el Venice Open Stage, un festival que cada año ofrece en la isla una cuidada y diversa selección de espectáculos para seguir interrogando la contemporaneidad, cuidar lo colectivo y buscar, a través del teatro, nuevas formas de resistencia, escucha y acción.

Fue en este contexto singular donde irrumpió la vibrante energía de personajes delicados, rabiosos, auténticos, simbólicos y portadores de una vida intensamente vivida.

Repertorio para Habitar la Soledad es una obra que habla de la “multitud” a las multitudes y aborda este tema mediante recursos mínimos.

Sobre el escenario aparecen más de quince personajes que parecen nacer unos de otros, en una metamorfosis continua. Con muy pocos elementos y una presencia escénica de extraordinaria intensidad, la actriz Daniela Alcaide atraviesa cada uno de ellos, dando vida a figuras que son al mismo tiempo icónicas y profundamente humanas. Cada personaje guarda un fragmento de memoria y, al igual que los recuerdos que emergen desde distintos lugares de nuestra experiencia, estas presencias evocan emociones y vivencias compartidas, estableciendo desde los primeros minutos un diálogo con los espectadores. De este modo, los personajes interpelan profundamente las múltiples partes y los numerosos recuerdos que también habitan la memoria de los espectadores.

Con esa fuerza evocadora, Repertorio para Habitar la Soledad se presenta ante el espectador, arrastrándolo a un flujo de transformaciones y ofreciendo al público europeo una extraordinaria muestra de la vitalidad, el rigor y la potencia expresiva del teatro latinoamericano.

TRAMA Y TÉCNICA

En esta obra, el tema de la multitud se entrelaza con el de la soledad. La función se abre con una actriz que, tras quedarse sin su compañía, continúa buscándola. A partir de esa ausencia, la escena se puebla de presencias. La fuerza de la obra reside en la paradoja de una sola actriz capaz de encarnar a toda una comunidad. Cada transformación recuerda que nadie está verdaderamente solo: nuestra identidad está hecha de los vínculos que hemos tejido, de las personas que hemos encontrado y de las memorias que continúan habitándonos.

La solidez de la obra reside también en la precisión de las decisiones de dirección escénica y en el equilibrio entre los distintos lenguajes escénicos. La iluminación de Alfredo Córdova involucra al público: el uso reiterado de la luz sobre los espectadores rompe la distancia con la escena y los incorpora a la dimensión emocional del relato. Las intervenciones sonoras contenidas intensifican los monólogos y los acompañan sin llegar nunca a imponerse sobre ellos. El espacio escénico, diseñado por Constanza Estela Verdejo, se construye a partir de unos pocos elementos y de una cuidadosa articulación de los distintos planos - centro, márgenes, fondo y proscenio. Finalmente, la disposición semicircular del vestuario evoca a toda la compañía; un micrófono, un taburete, dos máscaras y un cuerpo vivo completan la escena. Es precisamente esa economía de recursos la que hace posible la multitud que atraviesa toda la obra: la capacidad del teatro de multiplicar las presencias gracias a la imaginación del espectador.

DETRÁS DE LA ESCENA

Repertorio para Habitar la Soledad - producido por Constanza Segovia, de la Cooperativa Teatral de Valparaíso (Chile) - surgió a partir de una residencia artística realizada en 2024 en la antigua cárcel del Parque Cultural de Valparaíso. Durante la residencia, el creador y director Sebastián Caro Caro, junto con la actriz y dramaturga Daniela Alcaide, emprendieron un recorrido por aquello que había permanecido “vivo” de los personajes que la actriz había interpretado a lo largo de casi veinte años de trayectoria teatral. Este profundo trabajo de investigación actoral y de dirección permitió que resurgieran más de ochenta personajes, que posteriormente dieron forma a la obra.

Este repertorio se convirtió en una vía de acceso hacia la vida interior, la relación con los demás, las experiencias que nos constituyen profundamente y la soledad. La actriz descubrió cómo, con el paso del tiempo, cada personaje interpretado sigue habitando algún lugar en la memoria del cuerpo y cuánto ha aprendido ella misma a través de la interpretación y de la conexión emocional que conserva con ellos.

“Y fue también un ejercicio de reconocimiento de todas estas obras que sostenían a estos personajes. Cuántas personas fueron parte también de esos procesos: mis colegas, las compañías de las que he formado parte, directoras, directores… Muchos materiales, muchas personas que sostienen, finalmente, toda esta historia del teatro. Yo siento que nos traemos a todas esas personas, a todas esas historias, todas esas creaciones, esas inspiraciones, esas pulsiones creativas, esos discursos políticos; todo eso vino con nosotros en la maleta y lo compartimos con ustedes.”

Daniela Alcaide, 4 de julio de 2026.

QUÉ SON LAS COOPERATIVAS TEATRALES

Con su primera presentación en Europa en 2026, la Cooperativa Teatral de Valparaíso llega respaldada por una amplia trayectoria de montajes, procesos de creación y residencias artísticas. Como organización, la Cooperativa promueve los valores de la cooperación en el ámbito específico del teatro. A partir de tres ejes fundamentales - gestión, creación y comunidad -, el colectivo chileno inició en 2018 un camino que hoy da cuenta de la solidez de esta forma de hacer teatro: una práctica atenta tanto a las necesidades de sus integrantes como a las del contexto en el que trabaja, con el propósito de consolidar una federación cada vez más autónoma del Estado.

“De hecho, nuestra venida acá justamente tiene que ver con la federación. Nosotros no venimos solamente por nosotros, sino que también venimos representando a mucha gente, que son las cooperativas que están detrás.”

Elías Flores, 4 de julio de 2026.

Además de su vocación solidaria y colectiva, la Cooperativa desarrolla una búsqueda artística profundamente arraigada en la experiencia de la calle. De allí surge la voluntad de “ponerle carne a la interpretación”, volviéndola tangible, cercana y que logra involucrar también a un público que quizá nunca haya cruzado las puertas de un teatro. La intención es recuperar el teatro como un tiempo dedicado a las personas: un espacio para encontrarse, conmoverse, celebrar, compartir y reflexionar en común. Dimensiones que la Cooperativa considera esenciales para sostener una comunidad viva y consciente.

“Y claro, lo contemporáneo se ve en el cuerpo, se ve en la estética. Pero también tiene que ver con que, desde la cooperativa, siempre tratamos de ponerle carne a la interpretación. Que todo sea orgánico, pero que tenga también un sustento más visceral.”

Constanza Estela Verdejo, 4 de julio de 2026.

Todo nace de la voluntad de un grupo de personas. Una relación fraterna y horizontal caracteriza este tipo de iniciativas, de las que la Cooperativa Teatral de Valparaíso se ha convertido en una de sus principales impulsoras.

CLAVES DE ESTE ÉXITO

Los prolongados aplausos con los que el público despidió Repertorio para Habitar la Soledad no hablan únicamente del éxito de la función. También revelan la capacidad de esta dramaturgia para hablar a un contexto cultural distinto de aquel en el que nació. Lo hace haciendo emerger, con naturalidad y precisión, cuestiones profundamente ligadas a las relaciones humanas, más allá de las diferencias históricas y culturales.

Las preguntas que atraviesan la obra - la soledad, la memoria, la necesidad de comunidad - encuentran un eco inmediato en el espectador europeo. Esta sintonía entre continentes distantes sugiere que ciertas tensiones y fragilidades forman parte de una contemporaneidad compartida, incluso en un mundo profundamente diverso y a través de tradiciones escénicas y lenguajes corporales muy diferentes.

No es casual que una de las preguntas que la Cooperativa se planteó durante la gira tuviera que ver precisamente con la recepción de la obra por parte de los públicos europeos. El encuentro con distintas ciudades y espectadores confirmó una intuición que atraviesa el trabajo del colectivo: muchas sociedades contemporáneas experimentan una creciente fragmentación de los vínculos comunitarios y, al mismo tiempo, una necesidad cada vez más evidente de recuperar espacios donde las personas puedan reunirse, sencillamente, para compartir historias. En ese sentido, el teatro vuelve a afirmarse no solo como un espacio de representación, sino también como una auténtica experiencia comunitaria.

Repertorio para Habitar la Soledad fue una experiencia significativa, capaz de conmover y de poner de relieve la importancia de reconocer que cada persona está hecha de vínculos, memorias y afectos. Necesitamos de los demás para reconocer a las múltiples personas que hemos sido, los encuentros que nos transformaron y las historias que siguen viviendo en nosotros. Sostenernos mutuamente se convierte, entonces, en un gesto de resistencia frente a esa soledad que podría arrastrarnos a la deriva.

UNA OPINIÓN PERSONAL

Poder ver esta obra fue, para mí, una auténtica revelación. Desde el primer momento me cautivaron la calidad extraordinaria de la interpretación y la sobriedad y precisión de las decisiones de dirección y de la puesta en escena. Creo que el público italiano, necesita encontrarse con propuestas como esta: obras profundamente vivas, capaces de interpelarnos y de pedirnos que asumamos nuestra propia presencia; obras en las que el espectador no permanece oculto, invisible o pasivo y que, al mismo tiempo, nunca renuncian a un trabajo dramatúrgico riguroso y profundamente elaborado. Daniela logró llevarnos a todos al escenario y hacernos compartir con ella un lugar suspendido entre la realidad y la ficción, entre la memoria y la acción.

¿Y cuál es, entonces, el final? ¿Qué otro final podría tener esta obra sino el deseo de seguir viviendo y de seguir emocionándonos?

Por último, me siento profundamente agradecida de haber podido conocer a los integrantes de la Cooperativa Teatral de Valparaíso y a la actriz Daniela Alcaide: personas de un talento extraordinario, tenaces, sensibles y con una enorme capacidad para transmitir alegría. Me uno al agradecimiento de todas las personas que, quizá sin ser plenamente conscientes de ello, reciben el valor de su trabajo artístico.

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